
#GraphosCc #Tlx #Noticias #BarradeOpinión #Columna #LACOTIDIANIDADDELASMUJERES | PLAN NACIONAL DE DESARROLLO. La afortunada inclusión de un eje transversal para la Igualdad sustantiva y derechos de las mujeres.
El Plan Nacional de Desarrollo representa la herramienta, guía de toda la política pública nacional, es una estrategia que permite ver hacia dónde se va a dirigir el país durante este sexenio, para su integración la ley ordena que debe contener como mínimo el diagnóstico general de los temas prioritarios, los ejes generales que agrupan dichos temas prioritarios, objetivos específicos, estrategias para ejecutar las acciones, indicadores de desempeño y sus metas, cuales serán los programas sectoriales, institucionales, regionales y especiales, todo esto con una visión de largo plazo.
Es decir, señala cuál es la meta y todos los medios para alcanzarla, debiendo medirse los avances y establecerse las prioridades.Hace dos sexenios por primera vez en nuestra historia nacional, se estableció como un eje transversal en el Plan Nacional de Desarrollo, la incorporación de la perspectiva de género, esto significó que en todos los niveles de gobierno, poderes públicos, organismos constitucionales autónomos, las acciones a realizar debían incorporar esta herramienta. Esto se tradujo en un gran avance, pero en ese momento nuestra cultura ameritó iniciar con el conocimiento básico del tema, y lograr de manera mediana la socialización del mismo.
Este enfoque no es ajeno a las recomendaciones internacionales que el Comité CEDAW realiza a México, en torno a los avances para lograr la igualdad sustantiva, la no discriminación y la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres mexicanas.
Con gran gusto presenciamos cómo las estrategias públicas de nuestro país hoy serán regidas y delineadas por un enfoque transversal para lograr la igualdad sustantiva y los derechos de las mujeres, nada más afortunado, oportuno y necesario para las mujeres de este país.
Pues como fue -de forma reciente-, reclamado a nivel mundial, nacional y estatal las mujeres, si bien reconocemos los avances que hay para hacer efectivos nuestros derechos, todavía exigimos el establecimiento de acciones contundentes, prioritarias, no regresivas, para lograr la igualdad, y erradicar la violencia, violencia que se acrecenta por razón de género, afectando además de manera más dramática cuando existen factores interseccionales.
Un ejemplo reciente en Tlaxcala, ameritó que las autoridades, las organizaciones feministas, las asociaciones civiles, actuaran y se manifestaran ante un dramático y cotidiano caso de violencia, cometida por un actor político, nunca más un violentador en el poder, debiendo asegurar que los requisitos para acceder al mismo por la vía electoral, deben mantenerse de manera intacta durante todo el desarrollo del encargo y no solo como requisito para accesar.
Por eso recibimos con beneplácito que la estrategia de desarrollo del país integre un eje denominado para la igualdad sustantiva y los derechos de las mujeres, lo que asegura y exige que cualquier actor público, estado, municipio, o región y obviamente la federación, deben, en todos los esfuerzos que realicen, programas que diseñen, acciones que implementen, prescindir de una mirada estratégica que haga que todo ello conlleve hacia la igualdad, a fortalecer los derechos de las mujeres y hacerlos efectivos.
La meta, el reto, no es menor, sobre todo cuando en todas las mediciones formales, oficiales y las generadas por la organización civil, muestran cómo la violencia por razón de género sigue aumentando, e impacta incluso en nuevas generaciones, de las que podría suponerse acceden a una cultura mucho más proteccionista de los derechos, lo que por desfortuna no les exime de esta realidad.
Nos anima también la precisión de que en el eje de desarrollo con bienestar y humanismo esté reconocida una visión “de y para las mujeres” que somos más de 67 millones en México, de las cuales más de 38 millones son niñas.
El éxito de este Plan Nacional no puede quedarse en el discurso, tampoco sólo en un buen diseño, ameritará una supervisión y rendición de cuentas impecable, las mujeres de México lo merecemos. Pero también es importante la difusión de este diseño nacional, para que quienes deban ceñirse a él lo acaten, y la sociedad conozca, exija y participe en su implementación.
Queremos cotidiano. Un país que no solo cuente con normas que reconozcan los derechos de las mujeres, sino de acciones estratégicas a nivel nacional, que impacten en todos los rincones de México, para hacer que las mujeres no enfrentemos más las violencias que por razones culturales e institucionales se reproducen día a día. Una vida distinta para las mujeres de México en dignidad, libertad y no discriminación. Eso lo queremos cotidiano. Por Elsa Cordero Martínez by #AgenciaInformativaGraphosCcTlx
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